¿Cómo será ese nuevo Otro?
¿Quién será ese nuevo Otro? ¿Cómo transcurrirá nuestro encuentro? ¿Qué cosas nos diremos? ¿En qué lengua? ¿Sabremos escucharnos? ¿Sabremos entendernos? ¿Sabremos, entre los dos, seguir aquello que -en palabras de Joseph Conrad- "habla de nuestra capacidad de alegría y de admiración, diríjase al sentimiento del misterio que rodea nuestras vidas, a nuestro sentido de la piedad, de la belleza y del dolor, al sentimiento que nos vincula con toda la creación; y a la convicción sutil, pero invencible, de la solidaridad que une la soledad de innumerables corazones: a esa solidaridad en los sueños, en el placer, en la tristeza, en los anhelos, en las ilusiones, en la esperanza y el temor, que relaciona cada hombre con su prójimo y mancomuna toda la humanidad, los muertos con los vivos, y los vivos con aquellos que aún han de nacer"?
Hasta hace unos meses no sabía nada sobre este hombre. Leí hace tiempo un libro suyo, titulado Un día más con vida, al que puedo calificar como estremecedor. A primera vista Kapuscinski parece ser un ambicioso periodista que en ocasiones busca la muerte. Un examen más detallado permite al lector darse cuenta de que este hombre es un buscador de respuestas.
La comunicación es un ente que solemos, de manera cotidiana, encapsular dentro del campo tecnológico. El concepto se comunicación parece limitarse a coger el teléfono o no, ver las noticias, leer el periódico, charlar con el vecino o simplemente girar la cabeza para no ver a alguien que nos desagrada.
Sin embargo es más interesante si observamos la predisposición del individuo a conocer a los “Otros”; las actitudes que un individuo manifiesta por aspectos culturales y generacionales. Enfado, curiosidad, rechazo, desconfianza, ignorancia, desprecio, alegría, amabilidad, violencia…todo ello se resume en conflicto, aislamiento y cooperación.




